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domingo, 11 de octubre de 2015

1755, el motín de los ceclavineros


          <<...Mui sr mio. Son muchos los pueblos en que en esta Provincia es livertino el contrauando, pero excede a todos la villa de Ceclavin por el publico escandalo, asi en introducir generos de Portugal, como en pasarlos fraudalentamte a aquel Reyno, despreciando todos los respectos...>>

            Así comenzaba, en enero de 1755, su informe  don Ramón de Larumbe y Muñoz, Intendente de Extremadura, dando paso a los detalles del suceso que, sin duda, se iba a convertir en una de las páginas más importantes de la dilatada historiografía ceclavinera.

            Resumía este personaje:

            <<...el dia 15 del corriente haviendo pasado el Administrador interino de Alcantara [José Joaquín García] con una ronda y Partida de escopeteros de getares, despues de haber hecho los oficios correspondientes con la Justizia, fueron a registrar una de las casas que les hauia indicado el Admor de aquella villa, con vastante fundamento de haver generos de contravando, y no solo hallaron una fuerte resistencia de zinco hombres que estaban en ella, sino que se amotino todo el Pueblo, juntandose mas de seiszientos hombres con escopetas, tomando por partido los Ministros retirarse al meson, en donde se enzerraron para livertarse de aquella furia desenfrenada; pero aun alli estuuieron en mucho peligro, pues les tiraron a las puertas, y ventanas muchos valazos, yla providenzia del cura Parrocho en sacar procisionalmte el Smo sacramento les contubo un poco, y devajo del palio se sacaron del meson los ministros de la renta y escopeteros, para que pudiesen volver a Alcantara, con rezelos vastante evidentes de perecer, no obstante la altisima proteccion à que se havian acogido...>>

            Por la insólita gravedad de los acontecimientos, la respuesta debía ser contundente. De tal modo:

            <<... Hecho como el ocurrido en Ceclavin pedia pronto, y fuerte remedio [...] solizitar un destacamento fuerte, que pasase a Ceclavin á sugetar aquel indomito Pueblo [...] que se prendiesen los autores del tumulto, se hiziesen las diligencias de embargos y demas qe corresponde...>>

            Ceclavin y sus habitantes, a pesar del grueso de tropas que se posicionaron en la villa, se mantuvo en sus tratos y costumbres ancestrales, obviando la estrecha vigilancia militar.

            <<...me avisa hauerle asegurado que en los dos dias siguientes al de el motin, salieron de Ceclavin 250 cargas de azucar, y cacao yntroduzidas de Portugal [...] Juaquin Fernandez llamado bulgarmente el Gitano con otros tres compañeros, cuyos nombres se ygnoran, Robaron a un vezino de Alcantara entre Salorino y Alburquerque, quitandole una escopeta, el dinero que llevaua y unas cartas [...] Juaquin es uno de los primeros tumultuadores, el que hizo fuego a la ronda, y procesado antes de aora por ladron famoso...>>

            Las investigaciones realizadas para esclarecer los echos conducían hasta los aposentos del convento de Santa Clara, situado en el centro del pueblo. Allí, las autoridades, tras vencer la negativa de la abadesa y monjas a que se realizará una pesquisa, encontraron numerosos objetos ocultos. Baúles y cofres repletos de ropas y otros géneros. Todo tenía su origen en el contrabando.

            En las siguientes semanas se tomo declaración a muchas personas; incluso se pidió colaboración a pueblos portugueses, dónde se sabía habían encontrado refugio los causantes del motín popular, identificados ahora como contrabandistas de alto nivel.

            Según avanzaba el cotejo de datos, la trama se volvía más compleja. Tal grado de notoriedad alcanzó, que el propio coordinador de las investigaciones, don Bernabé de Armendáriz, perdió la vida en el intento de encontrar y castigar a los culpables. Siempre quedó la sospecha de que su muerte no fuera natural, sino motivada por algún tipo de envenenamiento.

            Algunos meses más tarde de que se produjera el fallecimiento, se dicto sentencia definitiva sobre todos aquellos que habían sido encausados en el Motín; sentencia que, por diversas circunstancias, quedo sin ejecutarse.

            Después de aquello, sin mayor problema, tal como había ocurrido paralelamente al desarrollo de los trámites del proceso, los ceclavineros continuaron dedicándose a sus tareas de contrabando, actividad que, desde siempre, había sido el motor fundamental de sus economías caseras. El Motín fue sólo una anécdota, y pronto quedo disperso en la memoria, relegado únicamente a los folios de un voluminoso legajo, dónde los escribanos de turno fueron dejando constancia de aquellos extraordinarios sucesos que habían convertido a Ceclavin en el centro de atención a mediados del XVIII.

            Hoy, transcurridos más de doscientos cincuenta años, esas páginas reverdecen, saliendo del anonimato en el que estaban recluidas. Los ceclavineros recuperan un pedazo muy importante de su pasado. Siguiendo el guión de tales documentos, recrean anualmente, en coincidencia con sus fiestas de verano, los sucesos de aquel mes de enero de 1755 y todo a lo que dio lugar.

            La historia nunca se olvida.

 
            En la imagen: diversos documentos pertenecientes al legajo histórico original; cartel anunciador de la representación teatral del Motín (año 2015); fotografías correspondientes a la primera edición (año 2014)
 
              Enlace a un extenso resumen de la recreación histórico-teatral. Edición 2015
 


martes, 16 de junio de 2015

Ceclavin, higiene social y salud pública


Preocupación por mantener en condiciones aceptables los lugares comunes.
A falta de niveles de desarrollo médico que protegiesen a la ciudadanía, el mejor modo de asegurar la perpetuidad y estructura de la sociedad local ceclavinera, era la prevención.
Luchar contra la aparición de enfermedades y plagas exigía adoptar medidas sanitarias adecuadas.
Vías públicas, calles, callejas y caminos, espacios de tránsito de personas y animales,  lugares aptos para servir como cuna de gérmenes de bacterias. Es evidente que convenía mantenerlos lo más limpios y aseados que fuera posible.


Y ahí está la legislación, anunciando prohibiciones y castigos.
Quizás, a tenor de estos renglones de la historia de Ceclavin, veamos ahora con otros ojos a nuestros antepasados, y no con la carga de suciedad a la que nos ha malacostumbrado el cinematógrafo.
No serian tan pulcros como en la actualidad, pero tampoco unos lodazales.
Juzgue el lector según el documento.

LIMPIEZA DE LAS CALLES



<<...Otrosi, por q la dha Uilla e calles della eften limpias, mandamos q todos los ueçinos e limpien las dhas calles, e echen lo suçio fuera de concexo e cuerpo de la dha villa e parte donde no perjudique a lo vecinos donde uiven [...] e la personna q lo contrario hiziere caya en penna de beynte mrvs para el affentador...>>

 
En la imagen, capítulo dedicado al saneamiento del entramado urbano ceclavinero, inserto en las Ordenanzas Municipales, aprobadas mediado el siglo XVI.
 
 

domingo, 7 de junio de 2015

La familia De Sande y Ceclavin

Años ha de esta singular relación.
Toca remontarnos hasta el siglo XV para encontrar el origen, el primer eslabón de la cadena
Por aquel entonces aparece referenciado en los documentos un personaje con apellido De Sande. A él correspondió la fundación del clan en la antigua villa de Cella Vinaria.
Jerónimo era su nombre.
Emparentado directamente con los señores de Valhondo y la Pionera. Tronco común de Golfines, Ulloas y Carvajales. Dinastías, todas, que escribieron, en letras de oro, gran parte de la historia de Extremadura
Religiosos, políticos y militares, tanto monta, monta tanto
De entre los últimos sobresalió, en la ilustre casa ceclavinera, un fuerte brazo. El insigne Alonso de Sande y Dávila "el de la causa de Salvaterra". Páginas de honor y valor para mayor orgullo de sus descendientes.
Hablaremos en otra ocasión venidera de sus hazañas.
Continuando la semblanza de la familia. Escudos. Blasones heráldicos que prueban, hoy, lo granado de su sangre y genealogía hidalga de ayer.
Tiene, afortunadamente, Ceclavin, como el vino de su tierra, buena cosecha de piedras armeras.
Finalizamos esta breve reseña con un ejemplo del amplio y variado compendio documental que hemos atesorado, tras intenso tiempo de búsqueda.
Año 1586. Pedro, Francisco, Mateo y María, hermanos. Dan fe de su nobleza. No era valadí el asunto. Se jugaban el futuro en ello. Oligarquía y poder local, todo era uno.
Y los De Sande, siempre presentes.

IMAGEN: escudo que actualmente luce en la fachada de un solar de Ceclavin, antigua residencia de uno de los miembros de la familia De Sande. Junto a los emblemas originales aparece, en el cuartel inferior, las armas heráldicas concedidas a los herederos de dº Alonso de Sande y Dávila, en reconocimiento de los servicios prestados a la corona durante la Guerra da Restauraçao (1640-1668)